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Las acciones del Espíritu Santo2012-03-05 17:30:34
¿Cuántas veces hemos gozado la experiencia de ver en un hermano nuestro esa capacidad de dar amor, perdonar, soportar, tolerar y superar tantas adversidades y lo hace con tal gusto, que nos deja la sensación de que es un santo en la tierra? Seguramente muchas. Demos gracias a Dios, porque es el don del Espíritu Santo el que actúa sobre las personas buenas, las que quieren portarse bien porque saben que así debe ser; ese don lo recibimos todos y habita dentro de nosotros desde el momento de ser bautizados.
 
¿Cuántas veces hemos gozado la experiencia de ver en un hermano nuestro esa capacidad de dar amor, perdonar, soportar, tolerar y superar tantas adversidades y lo hace con tal gusto, que nos deja la sensación de que es un santo en la tierra?
Seguramente muchas. Demos gracias a Dios, porque es el don del Espíritu Santo el que actúa sobre las personas buenas, las que quieren portarse bien porque saben que así debe ser; ese don lo recibimos todos y habita dentro de nosotros desde el momento de ser bautizados.
Seguramente también hemos sentido esa acción. Tantas veces sin saber de qué manera es que logramos soportar y superar diversas situaciones. Pues bien, debemos caer en cuenta que es la fuerza del Espíritu Santo y se ha hecho presente cuando enfrentamos una relación personal complicada y salimos adelante, alcanzamos la reconciliación y hacemos algo por nuestros semejantes.
La acción del Espíritu Santo, es esa fuerza que actúa en la vida del hombre porque éste es su templo. No olvidemos entonces, que cuando somos confirmados en la fe de Cristo también se nos dice: Recibe el don del Espíritu Santo y tiene que provocar en nosotros la santidad.
Es decir, Sabiduría para aceptar la comunicación y gusto por las cosas de Dios. Ciencia para darle su verdadero valor a las cosas terrenas. Consejo que nos ayude a resolver con un criterio cristiano los conflictos de la vida. Piedad para relacionarnos con Dios y nuestros semejantes. Temor de Dios para apartarnos de aquello que ofende al Señor. Entendimiento para conocer en lo más profundo las verdades de la fe en Cristo; y Fortaleza para que en nosotros despierte audacia y apostolado que nos permita defender los derechos de Dios y nuestros hermanos.
Lo que recibimos en cada Sacramento es la gracia santificante. Pero, ¿cómo recibimos la santidad? Pues precisamente cuando la gente es buena, cuando hace obras buenas, aquellas que San Pablo llama frutos en su carta a los Gálatas y, ¿cuáles serán nuestras obras buenas? Precisamente son aquellas virtudes como: amor, alegría, paz, bondad, generosidad, mansedumbre, comprensión, tolerancia, el dominio de sí mismo, fidelidad. A veces nada fácil pero todos estamos llamados a practicarlas.
Estas virtudes son hermosas y cuando las tiene la persona, uno dice que estamos ante un ejemplo de santidad, de alguien que de verdad sabe vivir y no es precisamente un Beato, es un hermano nuestro, que se porta bien porque sabe que se puede y debe hacerlo, él o ella son una muestra de los frutos del Espíritu Santo.
Hoy llegamos a la Solemnidad de Pentecostés, que debe servirnos como Iglesia para que nos queramos, que ya no peleemos tanto, para que no haya tanta violencia, que exista más amor, comprensión y tolerancia —bien difícil— pero debemos luchar contra el egoísmo, es la vida santa lo que provoca la presencia del Espíritu Santo.
Por ejemplo, estos días en Guadalajara hay noches de oración intensa, donde participan más de diez mil personas, algunos de los cuales han abierto su corazón diciendo: Dios cámbiame porque ando mal, odio mucho, tengo ganas de venganza y soy inclemente.
Para llegar a esto es necesario limpiar nuestro terreno, como cuando se construye una casa, vamos quitando aquello que nos estorba, los ruidos que nos causan pereza, ocio, vicios, desentendimiento, apatía e intolerancia, porque todo esto impide que el Espíritu Santo haga en nosotros cosas buenas.

 
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